Una canción que hace más de 30 años empezó a sonar por ahí y que llevaba por el mundo el grupo Viva la Gente en diversos idiomas transmitía con sencillez, con candor diría yo, un mensaje creíble incluso para los no creyentes:¿De qué color es la piel de Dios?
¿de qué color es la piel de Dios?
Dije negra, amarilla, roja y blanca es,
todos son iguales a los ojos de Dios.
(referencia a la canción)
En Madrid, la capital de mi país, algunos se han puesto piel de dios y sólo han querido verla de un color.
En mi país, y me temo que en muchos otros, hay personas que viven pensando que lo mejor sería que el resto, diferentes a ellos, no tuvieran derecho ni siquiera a la vida. Que sólo hubiera un color.
En esas personas, también hay un corazón que late, una sangre que circula y una cabeza que debe gobernar sus actos.
Pero en esas cabezas, en ese corazón, en esas personas que se agrupan y se refuerzan mutuamente como jauría anti-inmigración, anti-razas, anti-páticos y anti-todo, no caben las canciones; no caben las ideas y mucho menos los ideales. Denle nombre para referirse a ellos: neonazis, fascistas extremos, extremísima derecha...
Hace poco ha muerto un joven de 16 años en la capital de mi país, a manos de personas como ésas, con insolente desparpajo a las claras del día.
Muchos han protestado y se han manifestado después. Algo se ha cacareado en los medios de comunicación, y sin duda habrá juicios, esclarecimiento de los hechos y cuanta pamplina formal alcance a organizar el estado de derecho.
Pero ya ni hoy ni mañana ni dentro de mil días volverá a tener color la piel de ese joven, que pretendía oponerse a una manifestación consentida por las autoridades judiciales pero totalmente desautorizada por el juicio de la razón y de la convivencia.
La jauría estará hoy satisfecha, porque han sacado sangre de lo que sólo iba a ser una exhibición xenófoba y racista. Y han logrado montar un gran barullo... incluso "en el otro bando", el de los antifascistas, ha habido violencia y enfrentamiento agresivo contra las fuerzas del orden público.
¿Qué quieren purificar éstos?
¿Qué sangre quieren?
(referencia a la noticia)



