Después de algunos días, semanas, y meses sin presentarme ante la blogosfera, aquí vuelvo con un asunto peliagudo. Como se verá, es una breve exposición de un protagonista que se las apaña para meterse por los entresijos de nuestra existencia, y que nos va dejando un poquito de sí mismo en cada verso del poema de nuestra vida:
Muchos creyeron estar preparados;
imaginaban que un día sabrían
estar por encima,
dominar su influencia nefasta.
Olvidarlo.
Mas su presencia emponzoña la tierra;
incontestable desata su ira,
engendra ruina;
doblegando a los seres más mansos
o a las fieras.
Miedo invasor del país del espanto
(incontinentes fronteras vencidas).
Entierra sus minas
donde callas tus horas amargas,
omitidas.
Mal compañero, mal enemigo,
hilvanador de campañas esquivas,
enésima pica,
¿dónde pongo yo a salvo mi alma
o la vida?
imaginaban que un día sabrían
estar por encima,
dominar su influencia nefasta.
Olvidarlo.
Mas su presencia emponzoña la tierra;
incontestable desata su ira,
engendra ruina;
doblegando a los seres más mansos
o a las fieras.
Miedo invasor del país del espanto
(incontinentes fronteras vencidas).
Entierra sus minas
donde callas tus horas amargas,
omitidas.
Mal compañero, mal enemigo,
hilvanador de campañas esquivas,
enésima pica,
¿dónde pongo yo a salvo mi alma
o la vida?



