03 abril 2007

Velocidad vital

Aunque tengo un puesto de trabajo habitual, desde ahí presto servicios a otras 36 oficinas de mi provincia; y de vez en cuando tengo que relizar desplazamientos a lo largo y ancho de su geografía para realizar ciertas labores. Habitualmente viajo sólo, en mi coche, e intento resolver la jornada de forma que pueda regresar a casa a una hora razonable.
Ayer me tocó ir lejos (casi 300 kilómetros, entre ida y vuelta), y durante el trayecto me ocurrió algo; un episodio parecido a otros que algunos habréis vivido o viviréis algún día; sé que no es nada original, pero quiero dejar escritas las sensaciones que me produjo y presentar dos epílogos inmediatos por si provocan vuestros comentarios:

Se supone que hoy no me debería encontrar con problemas; a ver si termino pronto y regreso a una hora buena para almorzar con los niños y resolver otros asuntos.
Por fin, la autovía,... voy a poner la radio y a pisar un poco... bueno, sin subir de 120 Km/hora, que es el máximo permitido. La lluvia es traicionera; no me debo confiar.

Repentinamente, algo aparece en la autovía, delante de mi coche, a escasos metros, cruzando sobre el asfalto de derecha a izquierda... ¡es un ave que camina! ¡parece una perdiz!

Dios me ha dado la capacidad de reaccionar y recapacitar a la vez, así que no frené bruscamente, porque yo mismo habría perdido el control; me di cuenta de que el pájaro podía terminar de pasar, y simplemente levanté el pie del acelerador,... Pero...

¡Otra perdiz viene detrás de la primera! ¿Por qué van caminando de esa forma estúpida? ¿no son aves? ¿por qué no vuelan? ¡la voy a pisotear!

Por fin, surgieron las alas del segundo peatón, que levantó el vuelo presa del pánico. Pero fue demasiado tarde; mis 120 km/h (quizá un poco más) se abalanzaron contra el pobre pájaro, que inútilmente pretendió elevarse; por instinto, protegí mi cabeza escondiéndola tras el volante cuando vi venir esa masa rechoncha, directa hacia el parabrisas.

En aquella pose defensiva, oí un seco ¡FLOMB!, que fue breve pero se repartió por todas partes: cimbreó todo el cristal, y transmitió su sacudida hacia el techo, de modo que el aire del vehículo repitió en torno a mis oídos: ¡FLOMMMB!
Sé que no hay una explicación física, pero en ese mismo instante sentí también como si el golpe apretujase mi corazón por un instante; quizá se quedó sin sangre durante medio segundo.

Al momento, levanté la cabeza para evaluar los daños y tomar decisiones de emergencia; enumero por orden los pensamientos que recuerdo:

- ¡Vaya susto! ¡Creí que me daba en la cara!
- Parece que el parabrisas no se ha resentido, menos mal. Puedo seguir sin parar.
- Pobre pájaro, habrá quedado destrozado. Vaya manchón ha dejado sobre el cristal.
- El animal no tenía ni idea de dónde se metía; por lo menos no ha sufrido.
- Yo tampoco he podido evitarlo. Ya me habría gustado. A esta velocidad, es imposible reaccionar a tiempo sin arriesgar la propia vida.

De forma compulsiva, fui pulsando la palanquita del limpiaparabrisas, comprobando que progresivamente se retiraban los restos pegajosos y que apenas quedaban un par de rasguños como recuerdo del incidente.


------------- Epílogo 1 -------------

Poco después me sentí fatal, y me hice preguntas:

¿no vivimos también con demasiada velocidad? ¿qué prisa tenemos?
Lo primero que pensé fue en mi propia integridad, y luego en la vida del pájaro; la impresión que uno tiene es que el pájaro te va a golpear, pero eres tú realmente quien te abalanzas sobre él.

Esas aceleraciones, ¿a qué nos llevan? ¿justificamos así los asesinatos involuntarios que cometemos? (yo tampoco he podido evitarlo).


------------- Epílogo 2 -------------

Hoy también he tenido trabajo lejos de casa; la jornada se me ha complicado y al final he regresado a toda velocidad.


Por el camino iba escuchando la radio y de vez en cuando miraba el paisaje; ni he visto ninguna perdiz volando ni caminando por allí. Ahora que lo pienso, ni siquiera sé qué fue de la primera perdiz que se cruzó en mi camino; creo que se salvó "por las plumas".


------------- Epílogo 3 -------------

(depende de tus comentarios)

15 comentarios:

marvision dijo...

Te he hecho una invitación en mi blog, pasate por allí.
un saludo de marvision

marvision dijo...

Hola Panflin, de entrada te diré que el incidente ha servido para que tu reflexiones acerca de las prisas. Veras te cuento un poco lo que yo era y en que me he convertido.
Antes del 2005, yo no pensaba en los animales, si por ejemplo me cruzaba con hormigas, moscas, lagartijas, etc…directamente las mataba. Ahora, cuando veo una mosca la doy con el trapo, pero no la mato posteriormente, sino que la tiro por la ventana y la digo “y no vuelvas, que a lo mejor no tienes tanta suerte”. Es como si hablara con ella. Creo que es la conciencia la que te dicta esta forma de ser tan diferente a como yo era antes, que un animal de esa envergadura solo era una mosca a matar y cuanto más muerta mejor, y ahora no, pienso que está porque dios la puso ahí, y si la doy y sin querer muere…pues será así como tiene que ser, pero ya no me cebo en ella, ¿entiendes?
En cuanto a tu asusto, SI, vamos demasiado deprisa por el mundo, sin embargo cada persona debe saber y tener su momento de parar, quien es nadie para decirle a nadie lo que debe hacer? Hoy día nos erigimos en “sabedores” de todo, hay demasiada información para casi cualquiera, lo que me sirve a mi a lo mejor no te sirve a ti. Me apena ver que hay muchos seres mandando señales a otros esperando que las sigan…si sabemos que nada le sirve a nadie, solo sirve lo que yo haga en mi. solo lo que aprenda yo me sirve para cambiarme a mi misma. Por eso amigo, no te diré si debes o no correr, es tu destino y solo tú lo debes de saber. Esa ave muerta seguro que te está diciendo algo, pero solo es tu cuestión, así que a seguir adelante con tu camino.
Un saludo desde Cantabria para Cádiz
marvision

Mireya dijo...

Què interesante el rewind mental que hiciste, es cierto aún en los peores momentos el cerebro piensa sin parar,y eso a veces nos mata y otras nos salva.Bien por vos que nada grave te ha pasado.Cuidate.Saludos

Sandra Perez dijo...

Panflin, aca en argentina, a esa velocidad, tu auto hubiera sido chatarra, otro mas veloz que vos, te hubiera pasado por encima, definitivamente, la sacaste barata, solo te llevaste algunas plumas. Besos.

Panflín dijo...

SANDRA:
Aquí tenemos el límite máximo permitido en 120 Km/h, aunque en las autovías casi todos lo superan al circular, algunos ampliamente. Yo mismo, lo he hecho con frecuencia y muy por encima de esa cifra cuando he hecho viajes de cientos de kilómetros.
Pero cada vez voy teniendo más conciencia del peligro que eso supone, para mí y para el resto de las personas. Cada vez modero más mis ansias, y cada vez me relajo menos.

MIREYA:
Me alegra que te interese ese "rewind", porque ha mí me ha servido para identificar un poco mejor algunas de esas sensaciones absurdas con las que nos acostumbramos a vivir inútilmente.
Es verdad que "pienso sin parar", pero creo que la clave está en saber "parar para pensar".

MARVISION:
Creo que sintonizamos en gran parte (como otras veces).
¡Qué fácil es ir rápido!
¡Cuánta injusticia sembramos sin darnos cuenta a causa de la velocidad!
¡Cuántas buenas ideas estrellamos contra la velocidad de nuestras vidas!

Ah, he visto tu invitación, y acepto el encargo; dame un par de días y por aquí estará la continuación de tu cadena.

A todas, gracias por vuestra participación.

El Analista dijo...

Mi amigo, yo uso moto en lugar de auto, ahi la velocidad se hace mas conciente asi como el entorno, cuando algo asi nos pasa uno se queda pensando el vida por vida, pero en definitiva las dos son valiosas, el instinto de cada uno trata de protegerla, uno de los dos tendra menos suerte, no es consuelo, pero es la realidad, como sea, uno pasa en velocidad algunas cosas de la vida no mas, o eso creo yo, lo importante, prefiero saborearlo despacito

Aire dijo...

Hola amigo Panflin,

Bueno me he entretenido en esta historia y cuando me di cuenta casi que me puse yo al volante, manejando como tu pero reaccionando peor!..

Hace poco mas de 2 años sucedio algo con mi esposo, iba yo durmiendo en la parte de atras de un carro casi nuevo que me habia comprado yo con mucho esfuerzo, pero el tema principal ya no era la velocidad que aqui es de 55 millas en la autopista que nosotros ibamos manejando, sino que era una zona de venados y se atravezo en medio de la autopista y mi esposo se lo llevo de encuentro.

Mi primera reaacion no fue la salud emocional ni fisica de nadie sino que perdi mi coche!!!... -de hecho no me duro mas de 6 meses por cierto- el pobre venado ni me importo, el carro quedo resumido a un poco de bultos largados a lo largo de la carretera.

Tu historia aunque no era yo la del volante pues no se si porque la pase con mi esposo pero pienso que las cosas pasan cuando tienen que pasar, pudiste ir a 80 km/h igual pudo ser un ave como una persona. Los accidentes suceden y pasan todos los dias, por eso son accidentes, mientras tu vayas por la via y la vida juiciosito de cumplir sus normas y tus reglas pues todo es posible.

Recibe un abrazo y te digo que el accidente que nos paso a nosotros fue de muerte y comprendi que mi carro aunque fue dolorosa su perdida, pues me ayudo ahora a ser mas desprendida y darle importancia mas a la vida.

Moraleja: Los venados no saben leer.

El Analista dijo...

Agrego a la moraleja de aire: "ni tienen seguro"

Panflín dijo...

Ja, ja, ja... me ha hecho mucha gracia la última apostilla de Analista.

Es un asunto muy serio que un animal, sea del tamaño que sea, se cruce con tu vehículo. Una avispa, o una simple mosca, puede hacerte perder el control y llevarte a un desenlace fatal.

Un amigo querido falleció en la carretera debido a unos caballos que en plena noche se le interpusieron en la carretera. Esto lo ilustra y también la fortuna relativa con la que AIRE salió airosa de su accidente.

Como dice Analista, es importante saborear despacio, disfrutar en la calma, muchas cositas de las que vivimos.
Y lo que quise compartir más bien es la reflexión en torno a la VELOCIDAD con la que VIVIMOS, con la que afrontamos las cosas, casi sin pensar realmente... y los peligros en los que nos involucra, incluidos todos los que se cruzan en nuestro camino.

Gracias por vuestras visitas.

Melissa dijo...

En realidad que los humanos somos prepotentes. Esa carretera, si lo pensamos bien, invade el hábitat de esa perdiz (y de otros animales), por lo tanto es nuestra culpa que la tengan que atravesar.

Invadimos nosotros y después nos sentimos invadidos.

Bueno, pero quizás no podías hacer nada más.

Saludos.

Aire dijo...

jajajjaa... es cierto!!... Nosotros teniamos seguro para el carro pero no me cubria el contigente del animal... con esto aprendi a pagar mas por un seguro contra cualquier animal... ay humanos!!!... como dice melissa, venimos a invadir sus lugares con nuestras carreteras para podernos mover en un vehiculo de un lado a otro.

Gracias analitico, falto el seguro en la moraleja... jajaja....

Saludos a todos y Panflin gracias por compartir estos episodios, creo que de todo se aprende algo nuevo.

Aire
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alba dijo...

Vivir a mucha velocidad me ha salvado, por ella soy feliz.
Te dejo un beso, el primero, espero volver.

Melima dijo...

Gracias por tu vista Panflín.
Besos

Panflín dijo...

Sí, Melissa, tengo claro que tienes razón, que invadimos el espacio no sólo de los animales, sino de las plantas, el paso de las aguas, y a veces incluso interrumpimos el paso natural de los vientos y de toda la materia o erosión que traen y llevan consigo.
También nos perjudicamos invadiendo el aire con partículas, gases,... excrementos industriales que atosigan los pulmones de todo tipo de ser vivo (incluidos los humanos, por supuesto).
Invadimos el SILENCIO, la música de la Naturaleza, la oscuridad de la noche, y la intimidad de toda clase de mamíferos.

Somos "un peldaño más" en la escala de los seres vivos pero al estar ahí arriba parece que nos deleitamos en pisotear al resto...

Panflín dijo...

AIRE: espero que sigamos cruzando comentarios de vez en cuando en tu blog, aquí, o en cualquier otro.

ALBA y MELIMA: muchas gracias por darme un ratito de vuestro tiempo; ya veis que mi blog también está casi recién nacido, así que quizá podamos crecer juntos.